Sí, la ciencia de datos puede ayudar a enfrentar el cambio climático

Miles de jóvenes movilizados en el mundo, cientos de los mejores científicos abocados al análisis de datos y proyecciones, decenas de líderes mundiales reunidos para adoptar medidas comunes: el cambio climático es una realidad y cómo mitigar sus efectos es una de las prioridades que debemos tener, asegura la Organización de las Naciones Unidas.

El punto de partida para cualquier decisión en este sentido está en los datos. Desde los más conocidos, como las temperaturas o las observaciones satelitales, hasta los más extraños, como los que se desprenden de las amplias redes de medición que se utilizan en los glaciares. Datos, datos y más datos.

Ante una superabundancia de información, la Data Science se hace más que necesaria para filtrarla, conocerla y poder determinar su trascendencia hacia el objetivo final de frenar la contaminación ambiental. Y no se trata únicamente de los datos ya generados, sino de aquellos que es necesario recabar para ser más efectivos, en particular la que refiere al comportamiento de las personas y las comunidades. El big data permite procesar cantidades masivas de información que de otra forma no se podría analizar ni traducir en necesidades y respuestas, por lo que un buen manejo de esos datos se ha convertido en una cuestión elemental.

Para reunir este tipo de información y promover la sinergia entre los sectores públicos y privados en todo el mundo, la Organización de las Naciones Unidas lanzó la iniciativa Data for Climate Action, que premia anualmente las iniciativas que permiten recabar datos sobre este tema. Reunir y recabar datos ha permitido a varios países europeos valorar y calificar, entre otras cosas, las posibilidades de que determinados glaciares desaparezcan, lo que implicaría el aumento del nivel del mar, que a su vez generaría otros efectos laterales, como un mayor volumen de lluvias, problemas en el abastecimiento de agua y la desaparición de algunos ecosistemas.

La aplicación de Data Science en este tipo de contextos se convierte en un aspecto fundamental y ya ha demostrado grandes resultados. Por ejemplo, permite el monitoreo de zonas específicas en el terreno, el mapeo y la supervisión satelital de ecosistemas enteros y el diseño de sistemas de alerta o prevención ante determinados comportamientos de la naturaleza.

A su vez, el análisis científico de datos es un factor clave para promover actividades más sustentables y garantizar un desarrollo más sostenible ambientalmente, con un foco particular en la reducción en la emisión de gases contaminantes.

Posted in Noticias on Oct 17, 2019